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16 octubre 2017

NUBARRONES A CONTRALUZ
Un día expléndido que un nubarrón intenta estropear... También hay belleza en ese instante...

09 septiembre 2015

1- UN LUGAR DONDE CRECEN LAS FLORES

La luz que todo lo ilumina; el color que todo lo alegra; la Naturaleza que todo lo renace...
La amistad, que todo ésto lo abarca.

2-UN LUGAR DONDE CRECEN LAS FLORES

Totana y mis amigos... !Cuántos recuerdos!...

3- UN LUGAR DONDE CRECEN LAS FLORES

Totana y todo un símbolo de la amistad entre amigos con aficiones comunes...

4-UN LUGAR DONDE CRECEN LAS FLORES

Lugares de un día, donde la amistad y las ilusiones comunes te hacen crecer y perduran en el tiempo...

TE LLEVARÉ A UN LUGAR DONDE BROTEN LAS FLORES, AMOR

Mi hogar, mi patio, mi jardín, mi huerto...
Un lugar de sosiego y reflexión vespertino, donde caben los otros; Mis plantas, cargadas de luces y colores; Platón con sus ladridos defensores; Los míos, mi otro yo, mis amores... Todos suman la algarabía que rompe el silencio...
En este lugar no siento la soledad.
!Cuánta vida en el aire de tan poco espacio, cuánto amor...!

1-SÉ DE UN LUGAR DONDE JUEGAN LOS PECES JUNTO A TI

Río, fluir de vida, venas de la tierra...
Días de desasosiego y cansancio para, por fin, serenarme con los reflejos de la vida en tus aguas...

2- SÉ DE UN LUGAR DONDE EL RÍO Y EL MONTE SE AMAN


Pensar que un río puede llevar algo, o mucho, de cada uno de nosotros!...Y que, como el río, nosotros vamos recibiendo y dando, para fabricar juntos un paisaje común!
 Río Agadón, donde quiera que vayas, habrá algo de mí y de todos los que formaron parte de mí... Fluye, fluye...

07 febrero 2011

“Pues confío en que tales serán mis manos, que ellas dirán quién soy.” ( Benvenuto Cellini)

Las manos hablan. Algunas veces más que las palabras. Incluso más que cualquier imagen. Sólo con observar esa parte del cuerpo se puede comprobar que las manos van indefectiblemente unidas a la persona que las merece: Manos grandes, seguras; pequeñas, espontáneas; anchas, detallistas, afectivas; largas, soñadoras; blancas, delicadas; regordetas, cortitas, nervudas, arrugadas, tersas…
Cuando yo tenía doce años, una vecina de la tita Emilia, en la calle Cerrada de Serranos, cuidaba sus manos con glicerina y limón para que se mantuvieran siempre blancas y suaves. De este modo aparentaba finura y delicadeza; una moda que pretendía disimular la clase humilde a la que se pertenecía. Yo las admiraba recordando aquellas de los cuentos de princesas que leía en lugar de las horas de estudio.
Las manos también siguen la moda para los hombres. Menos preocupados por su aspecto, tenerlas rudas y llenas de callos era, al menos en mi juventud, signo de trabajo y responsabilidad, o virilidad…
 Siendo jovencita, cuando ayudaba en algún trabajo físico en el que debía usar un martillo o algún otro apero por mucho tiempo, me quejaba de las huellas que causaban los instrumentos en mis manos. Mamá me decía que debía estar orgullosa de las grietas, ampollas o callos, ya que significaban que era una niña muy trabajadora. Sin embargo, cuando comencé a trabajar de maestra con diecinueve años, tenía que cuidarlas… Entonces mis manos debían tener un aspecto delicado. Manos de “señorita”.
En un acontecimiento social no sólo es importante el vestido o el arreglo facial, las manos juegan un papel esencial. En esas circunstancias, una no sabe cómo ponerlas, o dónde colocarlas, tiende a ocultarlas torpemente. Se tiene la sensación de que todas las miradas se concentran en ellas y se recurre al bolso que suele sacar de apuros...
Hubo un tiempo en que iba con asiduidad a espectáculos de Ballet. Me embelesaba con el movimiento ondulante y armonioso de las manos de la bailarina pintando en el aire líneas invisibles al ritmo de la música. Eran un hechizo para mí. Sus movimientos se me presentaban tan expresivos, que más que danzar cantaban…Eran a la vez música y palabra. O música, palabra y color…Y es que las manos pueden tocar, acariciar. Pueden hablar, cantar, expresar, pintar…
Hace tiempo que venía pensando en crear un blog sólo para exponer mis trabajos en seda. Después de varios intentos y algunos fracasos, he conseguido abrir éste que se llama JARA/ SEDAS. Os invito a entrar en él y dar vuestra opinión.
 Nace sólo con el deseo de exponer otra forma de expresarme con las manos; Descubrir la delicadeza y elegancia de la seda y desear que mis manos os muestren cómo soy.            
                                                                                  beJARAno

21 octubre 2009







PAISAJES SENTIDOS


“Me encantan esos tiempos muertos de los viajes en los que no hay nada que hacer, excepto pensar.”



Siento no poder hacer referencia a la persona que la dijo. Sólo me fijé en la frase escrita sobre la fotografía de una mujer hermosa, rayana en los cuarenta.
Después de leída, acaricié con la vista otra vez a la mujer de la revista. Confirmé que era hermosa, quizá con esa hermosura que regala la edad. Tenía unos ojos claro-grisáceos y por sus pecas y el tono de sus cejas supuse que era pelirroja, ya que los cabellos se confundían, en la penumbra, con el fondo de la foto. No me importó en aquel momento saber quién era la dama, sino qué expresaba. Me sentí en consonancia con su pensamiento. Me disgusta viajar, no por el hecho de conocer nuevos lugares sino por la incomodidad de tener que hacerlo en coche, (me mareo) o soportar los largos recorridos en tren sentada durante muchas horas en la misma postura y que mi maltrecha circulación me pase factura. Desde luego que prefiero el tren por lo cómodo, y porque aunque viaje en compañía, puedo elegir estar sola... Como el viaje por la vida…
Porque la vida es como un viaje; las metas siempre claras, se mantienen lejanas y cambian muy poco, mientras la vida diaria pasa y la consumimos con tanta celeridad que apenas la saboreamos. Lo mismo que el paisaje observado a través de la ventanilla del tren; lo cercano pasa veloz y velado para nuestra retina, mientras la lejanía aparece a nuestros ojos como estática e inalcanzable. Los árboles nos impiden ver el bosque. Es en esos instantes cuando empiezo a repasar acontecimientos vividos, a sopesarlos, a tratar el modo de retocarlos, buscarles coherencia o justificación…O fantaseo con nuevos objetivos, planeo actividades futuras, dejo que mi fantasía trabaje para olvidarme del maldito viaje.
A veces, cuando miro por la ventanilla y veo un hermoso paisaje con gentes atareadas que trabajan ensimismadas en el quehacer diario, pienso si ellos serán conscientes que forman parte de ese hermoso paisaje, que son protagonistas de la belleza de un cuadro. Y lo pinto con el pensamiento, juego con los colores, con los personajes, con la composición.
De esta manera voy cavilando sobre mi pasado, presente y futuro: Analizo y sopeso actuaciones o decisiones que tomé o no a la ligera, hago mis consideraciones sobre lo que hice bien o mal y así poder aprender de mis errores o aciertos; Estudio las actuaciones que he de acometer llegada al destino; A veces, distraigo la mirada en el paisaje, que va cambiando al ritmo del tren. Siempre hay alguna imagen que me distrae por momentos de mis cavilaciones anteriores y me sumerge en otras más sugerentes; saco mi pincel mental, esbozo sombras por aquí, luces por allá, mezclo colores, telas, papeles… Voy al ritmo del tren, de pensamiento en pensamiento, de imagen en imagen o de uno a la otra... Paso con tanto placer por tantas historias interiores y exteriores que el viaje se hace incluso placentero. Me pareció más corto de lo esperado. La única contrariedad es advertir que la llegada a destino supone la lejanía de mi mundo diario, de mi casa y de los míos. Pero todo es vida y también la vida me espera a la llegada.

27 marzo 2009

PASA EL TIEMPO

¿Quién la habitó? ¿Con quién? ¿Cuánto tiempo la habitaron? ¿La disfrutaron? ¿Fueron felices? ¿La abandonaron o los abandonó? ¿Qué vida se vivió en su interior?... El verde carcomido de sus ventanas me lleva a una pequeña reflexión sobre el tiempo…
La vida está llena de ratos. Unos que pasan veloces, como el tren de alta velocidad, quizá los más felices, porque la satisfacción de lo que te distrae supera a la cadencia del minuto a minuto, del segundo a segundo, de ese tiempo que no sabes cómo ocupar temiendo que en él se instale la temida soledad. Otros pasan tan lentos, que más bien se paran estáticos, parecen una vida pero rozan más la muerte…
El tiempo todo lo invade, como el aire que se respira, sin él es imposible vivir pero no se tiene conciencia que se está enchufado a su cadena…El trabajo y las relaciones con los demás nos distraen del lento agonizar a través del tiempo que no se detiene… Pero éste pasa y envejece todo lo que roza, sean personas animales o cosas, aunque aquellas sean las que aceleren o ralenticen el deterioro que deja el paso del tiempo según cuiden o abandonen el entorno. Y envejece los cuerpos, y les pone la pátina dorada de la añoranza.
Esta ventana también lleva la pátina de la belleza que el tiempo o el abandono ha posado sobre su madera. La encontré en un pueblecito costero de La Manga yendo a pintar con un colectivo de Totana. Me cautivó su abandono, ese abandono misterioso que invita a cuestionarte el alma de sus pasados habitantes

16 octubre 2008

ARTISTA

¿ Por qué en todos los foros se arma siempre la marimorena cuando alguien dice lo que piensa?...¿Es por vanidad u orgullo?... Al menos yo, cuando pinto, intento expresar mis profundas convicciones, mis sinceras emociones, mis sentimientos más dulces, mis impresiones más fuertes... Por eso, cuando me pongo delante de un soporte, éste se convierte en mi voz, un instrumento para decir a los demás cómo soy, cómo pienso, cómo me siento. Y lo mismo que al hablar cada cual utiliza determinadas palabras que calcula claras para que se le comprenda, los que pintamos, creo yo, pretendemos utilizar los códigos plásticos que expliquen a nuestra manera, pero de la mejor posible, la belleza que deseamos transmitir, las emociones que nos conmuevan... y si nos satisface el resultado nos setimos orgullosos de nuestra obra.

Por eso es tan doloroso ver que alguien pone en tela de juicio lo que nosotros hicimos con tanto amor, tanto sacrificio, tanta rebeldía, pudor, recelo... Porque la verdad es que pintar es un poco desnudar nuestra alma ante un espejo ...

La mayoría de nosotros no pretendemos ser "artistas" ( palabra prostituida por mercaderes y ególatras que confunden el ARTE con negocio o carreras hacia la cumbre del poder por el poder, pienso yo) ni nos cuestionamos si lo que hacemos es arte o no. Simplemente, PINTAMOS. De la manera que nos apetece y como nos da la gana. Unas veces COPIANDO torpemente lo que vemos que nos gusta de otros, ; otras, COPIANDO lo que tan generosamente nos brinda la Naturaleza; otras, INVENTANDO formas o colores que nos ayudan a relajarnos o a activarnos; otras, SOÑANDO mundos irreales que nos aislen del mundo podrido que no nos gusta y... sí, por qué no? otras CREANDO obras que, engañándonos a nosotros mismos, pretendemos que son "auténticas creaciones" cuando no son más que el producto elaborado por nuestra mente de algo que ha existido ya anteriormente.... Los "artistas" se creen el ombligo del mundo... y la mayoría de las veces somos sólo el centro de nuestro propio ombligo...

Ni qué decir tiene que hay verdaderos creadores, verdaderos ARTISTAS. Los hay y supongo que muchos. Creo que no todos los que son; ” Ni son todos los que están ni están todos los que son”...

¡La Historia es la que puede confirmarlo!

15 octubre 2008

“Me encantan esos tiempos muertos de los viajes en los que no hay nada que hacer, excepto pensar.”

Siento no poder hacer referencia a la persona que la dijo. Sólo me fijé en la frase escrita sobre la fotografía de una mujer hermosa, rayana en los cuarenta. Después de leer la frase acaricié con la vista otra vez a la mujer de la revista. Confirmé que era hermosa, quizá con esa hermosura que regala la edad. Tenía unos ojos claros grisáceos y por sus pecas y el tono de sus cejas supuse que era pelirroja ya que los cabellos se confundían, en la penumbra, con el fondo de la foto. No me importó en aquel momento saber quién era la dama, sino lo que expresaba. Me sentí en consonancia con su pensamiento. Me disgusta viajar, no por el hecho de conocer nuevos lugares sino por la incomodidad de tener que hacerlo en coche, (me mareo) o soportar los largos recorridos en tren, sentada durante muchas horas en la misma postura y que mi maltrecha circulación me pase factura. Desde luego que prefiero el tren, por lo cómodo, y aunque viaje en compañía, puedo elegir estar sola... Como el viaje por la vida. De esta manera voy cavilando sobre mi pasado, presente y futuro: Analizo y sopeso actuaciones o decisiones que tomé o no a la ligera y hago mis consideraciones sobre lo que hice bien o mal y así poder aprender de mis errores o aciertos; Estudio las actuaciones que he de acometer llegada al destino; A veces, distraigo la mirada en el paisaje, que va cambiando al ritmo del tren. Siempre hay alguna imagen que me distrae por momentos de mis cavilaciones anteriores y me sumerge en otras más sugerentes; saco mi pincel mental, esbozo sombras por aquí, luces por allá, mezclo colores, telas, papeles… Voy, al ritmo del tren, de pensamiento en pensamiento, de imagen en imagen o de uno a la otra... Paso con tanto placer por tantas historias interiores y exteriores que el viaje se hace incluso placentero. Me pareció más corto de lo que me esperaba. La única contrariedad es advertir que la llegada a destino supone la lejanía de mi mundo diario, de mi casa y de los míos... !Pero todo es vida!

"Sin mi viaje y sin la primavera, me habría perdido este amanecere"

Es curioso como a veces topamos con pensamientos que parecen haberse escrito para nosotros. O haber tenido la sensación de haberlos escrito en algún momento de la vida y que alguien los hubiera embellecido y hecho suyos...

De todos modos, sea de una manera u otra, esta frase de hoy dice toda una vida. Quizá la vida de cualquiera, pero ciertamente es la mía la que me parece tan profundamente reflejada en esta frase...

Posiblemente, si yo no hubiera nacido, si yo no hubiera emprendido el viaje que decidieron otros por mí, si nadie hubiera preparado las maletas y el itinerario que yo debería seguir, la ropa que debería llevar o lo que tendría que decir a modo de presentación... la vida seguiría siendo hermosa; la primavera seguiría pincelando la alegría de los colores, intensificando el aroma que todo lo hace perceptible o lo alimenta; la luz seguiría transformando en diáfano y transparente todo lo que tocara, incluso las espinas y las sombras equilibrarían el gozo de vivir... Pero claro, ¡la vida no sería igual!

Si no viajo no puedo contemplar el paisaje. Si no viajo no puedo admirar la hermosura de las flores. Si no viajo me pierdo el frescor de la mañana, la lluvia sobre mi rostro, el calor del abrazo amigo, la ternura del hijo amado, la confianza o el intercambio enriquecedor...;!El AMOR!

¡Bendita primavera que me he ganado!

¡Gracias a la vida, que me ha dado tanto!